martes, 31 de mayo de 2011

¿Cómo va a ser tu día hoy?

imageEsta mañana desperté emocionado con todas las cosas que tengo que hacer antes de que el reloj marque la medianoche.

Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante.

Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.

Hoy puedo quejarme porque el día esta lluvioso, o puedo dar gracias a Dios porque las plantas están siendo regadas gratis.

Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero, o puedo estar contento de que mis finanzas me empujan a planear mis compras con inteligencia.

Hoy puedo quejarme de mi salud, o puedo regocijarme de que estoy vivo.

Hoy puedo lamentarme de todo lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo, o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.

Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas, o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.

Hoy puedo auto compadecerme por no tener muchos amigos, o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar, o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela, o puedo abrir mi mente enérgicamente y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.

Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar, o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente, cuerpo y alma.

Hoy el día se presenta ante mí, esperando a que yo le dé forma y aquí estoy, el escultor que tiene que darle forma.

Lo que suceda hoy depende de mí, yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.
Ten un gran día... A menos que tengas otros planes

24 cosas para recordar siempre

image24 cosas para recordar siempre... y una sola para nunca olvidar

  1- Tu presencia es un regalo para el mundo.
  2- Eres una persona única en un millón.
  3- Tu vida puede ser como tu quieras que sea.
  4- Vive cada día con intensidad.
  5- Cuenta tus alegrías, no tus desdichas.
  6- Lucharás contra la adversidad que se te presente.
  7- Dentro de ti hay infinitas respuestas.
  8- Comprende, ten coraje, sé fuerte.
  9- No te impongas límites.
10- Hay tantos sueños que esperan ser realizados!
11- Las decisiones son tan importantes para librarlas al azar.
12- Lucha por tu ideal, tu sueño, tu premio.
13- No hay nada tan desgastante como las preocupaciones.
14- Mientras más carguemos con un problema, más pesado se hace.
15- No te tomes las cosas con tanta seriedad.
16- Vive una vida de serenidad, no de lamentos.
17- Recuerda que un poco de amor recorre largos caminos.
18- Recuerda que mucho... es para siempre.
19- Recuerda que la amistad es una sabia inversión.
20- Los tesoros de la vida son personas... unidas.
21- Nunca es tarde.
22- Transforma lo cotidiano en extraordinario.
23- Ten salud, esperanza y felicidad.
24- Pídele un deseo a una estrella.

Y jamás olvides.....ni siquiera por un día...

¡cuan especial eres!.

Collyn McCarty

martes, 17 de mayo de 2011

El hombre y el animal

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Por alguna oculta razón atribuimos a los animales defectos que sólo tenemos los seres humanos.

No es falsa la serpiente cuando repta zigzagueando en su andar; es falso el hombre que deja la rectitud y anda por caminos sinuosos.

No es sucio el cerdo que se revuelca en el barro; es sucio el hombre que enloda su espíritu con conductas inmorales.

No es cruel la hiena que ataca a su presa para alimentarse; es cruel el hombre que hiere y tortura a sus hermanos.

No es charlatán el loro que repite sonidos huecos; es charlatán el hombre que habla sin tener nada que decir.

No es cobarde la gallina que huye del enemigo por instinto; es cobarde el hombre que no afronta los riesgos de su situación.

No es astuto el zorro que se hace el dormido para atrapar a su presa; es astuto el hombre que simula para engañar.

No es mentiroso el tero que grita lejos de su nido para defender su cría; es mentiroso el hombre que oculta la verdad que debería mostrar.

Tal vez, no se hace malo el hombre cuando se parece a los animales, y se hace malo el animal cuando se asemeja a los hombres...    
autor conocido pero de incógnito

Habla con amor

imageNo grites, no ofendas,
no juzgues, no humilles,
no indispongas, sé noble.
Sé grande, se integro,
sé sincero, sé humilde...
¡Sé líder!.

Los gritos son señal de debilidad,
La humillación es señal de pobreza,
La calumnia es señal de indiferencia,
de bajes y envidia.

La agresividad es falta de nobleza,
Y señal de inseguridad.

El verdadero liderazgo se obtiene cuando...
se es íntegro, humilde, sincero, equitativo, leal y ético.

lunes, 16 de mayo de 2011

No tengas miedo

image No tengas miedo de estar solo, de mirarte interiormente y de encontrarte en tu silencio.

 

Ten miedo, de ser un solitario, aislado de tus hermanos, desconfiado, sin amigos y sin comunicación.

Nunca temas decir la verdad, o expresar con claridad lo que sientes y afirmar aquello que has visto o has oído.


Teme más bien, engañarte a ti mismo, auto convencerte de la mentira o colocar máscaras en tu rostro.

 

Sé tu mismo en donde estés, aceptando a los otros como son.  Vive con intensidad y dinamismo.
Rompe tus murallas y levántate; y la vida será para ti un canto, y cada día será una fiesta.

No tengas miedo

image No tengas miedo de estar solo, de mirarte interiormente y de encontrarte en tu silencio.

 

Ten miedo, de ser un solitario, aislado de tus hermanos, desconfiado, sin amigos y sin comunicación.

Nunca temas decir la verdad, o expresar con claridad lo que sientes y afirmar aquello que has visto o has oído.


Teme más bien, engañarte a ti mismo, auto convencerte de la mentira o colocar máscaras en tu rostro.

Sé tu mismo en donde estés, aceptando a los otros como son.  Vive con intensidad y dinamismo.
Rompe tus murallas y levántate; y la vida será para ti un canto, y cada día será una fiesta.

sábado, 26 de febrero de 2011

El día que Jesús guardo silencio

imageAún no llego a comprender cómo ocurrió, si fue real o un sueño. Solo recuerdo que ya era tarde y estaba en mi sofá preferido con un buen libro en la mano. El cansancio me fue venciendo y empecé a cabecear...

En algún lugar entre la semi-inconsciencia y los sueños, me encontré en aquel inmenso salón, no tenía nada en especial salvo una pared llena de tarjeteros, como los que tienen las grandes bibliotecas. Los ficheros iban del suelo al techo y parecía interminable en ambas direcciones. Tenían diferentes rótulos. Al acercarme, me llamó la atención un cajón titulado: "Muchachas que me han gustado". Lo abrí descuidadamente y empecé a pasar las fichas.Tuve que detenerme por el impresión, había reconocido el nombre de cada una de ellas: ¡se trataba de las muchachas que a MÍ me habían gustado!

Sin que nadie me lo dijera, empecé a sospechar de donde me encontraba. Este inmenso salón, con sus interminables ficheros, era un crudo catálogo de toda mi existencia. Estaban escritas las acciones de cada momento de mi vida, pequeños y grandes detalles, momentos que mi memoria había ya olvidado.

Un sentimiento de expectación y curiosidad, acompañado de intriga, empezó a recorrerme mientras abría los ficheros al azar para explorar su contenido. Algunos me trajeron alegría y momentos dulces; otros, por el contrario, un sentimiento de vergüenza y culpa tan intensos que tuve que volverme para ver si alguien me observaba.

El archivo "Amigos" estaba al lado de "Amigos que traicioné" y "Amigos que abandoné cuando más me necesitaban". Los títulos iban de lo mundano a lo ridículo. "Libros que he leído", "Mentiras que he dicho", "Consuelo que he dado", "Chistes que conté", otros títulos eran: "Asuntos por los que he peleado con mis hermanos", "Cosas hechas cuando estaba molesto", "Murmuraciones cuando mamá me reprendía de niño", "Videos que he visto"...

No dejaba de sorprenderme de los títulos. En algunos ficheros habían muchas mas tarjetas de las que esperaba y otras veces menos de lo que yo pensaba. Estaba atónito del volumen de información de mi vida que había acumulado. ¿Sería posible que hubiera tenido el tiempo de escribir cada una de esas millones de tarjetas? Pero cada tarjeta confirmaba la verdad. Cada una escrita con mi letra, cada una llevaba mi firma. Cuando vi el archivo "Canciones que he escuchado" quedé atónito al descubrir que tenía más de tres cuadras de profundidad y, ni aun así, vi su fin. Me sentí avergonzado, no por la calidad de la música, sino por la gran cantidad de tiempo que demostraba haber perdido.

Cuando llegué al archivo: "Pensamientos lujuriosos" un escalofrío recorrió mi cuerpo. Solo abrí el cajón unos centímetros.. Me avergonzaría conocer su tamaño. Saqué una ficha al azar y me conmoví por su contenido. Me sentí asqueado al constatar que "ese" momento, escondido en la oscuridad, había quedado registrado...

No necesitaba ver más... Un instinto animal afloró en mí. Un pensamiento dominaba mi mente: Nadie debe de ver estas tarjetas jamás. Nadie debe entrar jamás a este salón... ¡Tengo que destruirlo!. En un frenesí insano arranqué un cajón, tenía que vaciar y quemar su contenido. Pero descubrí que no podía siquiera desglosar una sola del cajón. Me desesperé y trate de tirar con mas fuerza, sólo para descubrir que eran mas duras que el acero cuando intentaba arrancarlas. Vencido y completamente indefenso, devolví el cajón a su lugar. Apoyando mi cabeza al interminable archivo, testigo invisible de mis miserias, y empecé a llorar.

En eso, el título de un cajón pareció aliviar en algo mi situación: "Personas a las que les he compartido el Evangelio". La manija brillaba, al abrirlo encontré menos de 10 tarjetas. Las lagrimas volvieron a brotar de mis ojos. Lloraba tan profundo que no podía respirar. Caí de rodillas al suelo llorando amargamente de vergüenza. Un nuevo pensamiento cruzaba mi mente: nadie deberá entrar a este salón, necesito encontrar la llave y cerrarlo para siempre.
Y mientras me limpiaba las lagrimas, lo vi. ¡Oh no!, ¡por favor no!, no!, ¡cualquiera menos Jesús!. Impotente vi como Jesús abría los cajones y leía cada una de mis fichas. No soportaría ver su reacción. En ese momento no deseaba encontrarme con su mirada. Intuitivamente Jesús se acercó a los peores archivos. ¿Por qué tiene que leerlos todos?

Con tristeza en sus ojos, buscó mi mirada y yo bajé la cabeza de vergüenza, me llevé las manos al rostro y empecé a llorar de nuevo. El, se acerco, puso sus manos en mis hombros. Pudo haber dicho muchas cosas. Pero el no dijo una sola palabra. Allí estaba junto a mí, en silencio. Era el día en que Jesús guardó silencio... y lloró conmigo.

Volvió a los archivadores y, desde un lado del salón, empezó a abrirlos, uno por uno, y en cada tarjeta firmaba su nombre sobre el mío. ¡No!, le grité corriendo hacia El. Lo único que atiné a decir fue solo ¡no!, ¡no!, ¡no! cuando le arrebaté la ficha de su mano. Su nombre no tenía por que estar en esas fichas. No eran sus culpas, ¡eran las mías! Pero allí estaban, escritas en un rojo vivo. Su nombre cubrió el mío, escrito con su propia sangre. Tomó la ficha de mi mano, me miró con una sonrisa triste y siguió firmando las tarjetas. No entiendo como lo hizo tan rápido. Al siguiente instante lo vi cerrar el último archivo y venir a mi lado. Me miró con ternura a los ojos y me dijo: Consumado es, está terminado, yo he cargado con tu vergüenza y culpa.
En eso salimos juntos del Salón... Salón que aún permanece abierto.... Porque todavía faltan más tarjetas que escribir... Aún no se si fue un sueño, una visión, o una realidad... Pero, de lo que si estoy convencido, es que la próxima vez que Jesús vuelva a ese salón, encontrará más fichas de que alegrarse, menos tiempo perdido y menos fichas vanas y vergonzosas.